Andrea Díaz

Con una mirada en la lejanía, llegamos finalmente al Salar de Uyuni.
El Espíritu rector que lo habita nos llena de gratitud en el momento justo de encontrarlo.
Su inmaculada blancura refleja todo aquello que lo atraviese…
Es precisamente allí donde cielo y tierra se confunden sobre la faz de la Tierra.

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